SM-04–8

Este libro es, con algunas modificaciones, mi tesis doctoral presentada, en noviembre de 2017, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Fue evaluada por los profesores Luigi Ferrajoli, Susanna Pozzolo y Juan Ruiz Manero. Estoy muy agradecido con ellos por su atenta lectura y, sobre todo, por sus observaciones, las cuales han sido fundamentales para mejorar esta obra.

Del mismo modo, quiero agradecer a José Juan Moreso, mi director de tesis —y ahora prologuista— por su ayuda durante la elaboración de esta investigación. Ha sido todo un privilegio tener a José Juan como mentor académico; sus reflexiones sin duda son claves en este trabajo. Pero sobre todo agradezco su amistad: en todo momento, su dedicación, paciencia y ánimo fueron fundamentales para iniciar y concluir con éxito esta obra. En definitiva, le agradezco su respaldo intelectual y su apoyo incondicional.

Así mismo, quiero agradecer a los miembros del grupo de filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra. Es para mí un privilegio y motivo de orgullo el haberme formado académicamente dentro de un grupo de investigación tan prestigioso como el de la Pompeu. Estoy especialmente agradecido con Marisa Iglesias, Lorena Ramírez y Alberto Carrio por mostrar siempre una gran disponibilidad para conocer mis ideas.

Durante mis estudios doctorales, tuve la oportunidad de realizar dos estancias de investigación. La primera fue en la Universidad de Cambridge; el profesor Matthew Kramer posibilitó no solo mi estancia en una de las mejores universidades del mundo, también gracias a su hospitalidad pude conocer algunos aspectos de la vida universitaria del Churchill College. La segunda estancia fue en Canadá, en la Universidad McMaster, bajo la supervisión del profesor Wil Waluchow; estaré siempre agradecido con Wil por su generosidad y apoyo durante mi estancia en Hamilton. Ambas estancias fueron muy provechosas tanto en lo intelectual como en lo personal. En este sentido, también quiero agradecer a Matt Grellette y, especialmente, a Jorge Fabra, por contribuir a que mi estancia en McMaster haya sido tan buena.

En la etapa de mi formación doctoral, conocí a personas extraordinarias a quienes les agradezco su amistad; por esto, mi gratitud para Felipe Rey, Indira Latorre, Ezequiel Páez, Sebastián Agüero, Jesús Becerra, Juan Carlos Covilla, Douglas Zaidan, Darian Heim y Saúl Zamarripa; una mención especial es para Marcos Andrade, Ana María Henao, Laura Pinta, Claudia Patricia Alvarado, Jorge Roa, Bolivar Portugal y Gustavo Zavala por hacer del doctorado y de Barcelona un tiempo y un lugar de recuerdos para toda la vida. Estoy también en deuda con Alejandro González-Piña y Fernando Simón Yarza por conversar mis ideas; un reconocimiento especial es para Juan Igartua por prestarme su ayuda cuando iniciaba este proyecto formativo.

Para realizar mi doctorado obtuve una beca para estudios en el extranjero por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de México; durante cuatro años disfruté de esta beca que hizo materialmente posible mis estudios en Barcelona. También, en el último año del doctorado, mi alma mater, la Autónoma de Tlaxcala, posibilitó continuar mi formación intelectual. A ambas instituciones, así como, en el caso de mi universidad, a su exrector, Serafín Ortiz, les expreso mi reconocimiento y mi gratitud.

La vida no solo me ha dado el privilegio de tener en Horacio F. Sánchez a un hermano más, también ha permitido que nuestros estudios doctorales coincidan en tiempos y latitudes, de modo que todos estos años verdaderamente han sido maravillosos; Horacio, por las “andanzas en cuatro pies”, gracias de corazón. A mi familia le estoy eternamente agradecido por todo su apoyo y cariño; a mis hermanos Alfredo, Juan, Misael y Emmanuel, a mis cuñadas, a mis sobrinos y sobrinas; a mis tíos y tías; a mis primos (especialmente, a Rodrigo), a mi prima Yaz (y su hermosa familia); a mi abuelita; a todas y todos, muchísimas gracias. Muy especialmente quiero agradecer a mis papás, Alfredo y Lucia, por su amor infinito de padres.

A Gaby por ser la compañera de mi vida, por estar incluso a la distancia, por animarme siempre, por su amor, por amar desde siempre a nuestra querida y deseada Ximena, por todo, gracias amore.

Y, finalmente, a Ximena, porque en la última etapa de esta investigación llegaste a dar sentido a la misma: al final, comprendí el porqué de todo, muchas gracias, querida hija.

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